miércoles, 19 de enero de 2011

Sueño y playa

Un sueño, una noche, un momento de dos personas, caras desconocidas para mi, simplemente un momento, hermoso por lo simple que llego a ser…
Ella acostada de nuevo sobre la arena, el sol brilla sobre su rostro, mientras ella cerrando los ojos escucha el sonido del mar… hipnotizada y viajando…
Los dos esperan juntos el atardecer de aquel dia, en algun lugar de algun mundo…
El se acerca lentamente y se sienta a su lado, contemplando en silencio, su silencio..
Desliza sus pies sobre la arena para lograr cruzarlos.. La mira y sonrie… mueve su mirada y cierra los ojos frente a aquel inmenso mar y asi poder escucharlo…
Solo un instante, un instante sin tiempo, sin palabras…Solo un instante
Una pareja, edad no la pude deducir con exactitud, pero parecieron ser mayores de unos 30 años.. pero a pesar de que han pasado los años aun conservan el momento de encuentro de sus miradas, caminatas en el viento sin palabras ni tiempo, observar que las estrellas aun brillan en su techo, que aun el viento les cuenta al oido sus secretos, que el sonido de aquel mar aun los hipnotiza y les permite viajar, que el arbol de sus sueños crece a pesar de las tormentas…y aun siguen ahí contemplando juntos aquellos silencios….
Tal vez ese sueño en aquella noche no existio, pero el momento, como lo senti al imaginarlo.. fue muy bello…
Solo queria compartir un momento…

Berenice Cruz

sábado, 15 de enero de 2011

Diario de una rutina


Hoy es otro día como cualquiera me despierto con la dificultad de siempre pensado en la rutina de un día más. Sentir la presión del tiempo sobre mí, evita una vez más disfrutar el elaborado desayuno que al probarlo, espero no mas que se sea un día en el que el tiempo este a mi favor y disfrutar esas cosas tan simples pero abundantes; -pienso a demás si hoy habrá o no desayunado, ya que presumo que no tiene una rutina como yo la tengo-.

 Al salir el día aun no es día pero se asoma en el horizonte lo que me espera una mañana fresca y tal vez solo tal vez una tarde agradable, rogando por que no sea una de esas en las que la temperatura estropea el día; una de esas que odia bastante. Hay poca gente aun pero sé que eso no durara por mucho tiempo, las calles del centro se ven tan diferentes, uno no se imaginaria el cambio tan radical que sufre en un par de horas; -“¿cambios? la gente no cambia solo aparenta hacerlo” dije,  si claro, contesto, es lo que tú dices pero… y una de esas explicaciones tan profundas y a la vez tan simples, vaya que era razonable-. El trayecto siempre es tranquilo a no ser que me encuentre con alguien conocido y nos ofrezcamos un saludo y algún comentario sin pasar a mas; disfruto el café que como de rutina llevo para intentar despertar y mantenerme así  por un rato, aunque no me ayuda en mucho porque a decir verdad los efectos del café hace tiempo que dejaron de hacerme ni cosquillas, pero en fin es un placebo; -tal vez solo eso fue siempre su compañía un placebo que me surtía efecto-.

El resto del día pasa como cualquier otro sin cambios ni ánimos, a no ser por los sucesos que me hacen recordar y a veces extrañar; alguno que otro problema y confusión que me distraen pero que son pasajeros; -para mí todo solía ser pasajero hasta su presencia lástima que la mía no lo fue-. Conversaciones sin un sentido, en fin cosas solo para pasar el tiempo; tiempo eso que aquel famoso escritor ingles C. S. Lewis escribió una vez “El futuro es algo que cada cual alcanza a un ritmo de sesenta minutos por hora, haga lo que haga y sea quien sea” pero parecía que su presencia hacia que esa velocidad se alterara a mi favor; en fin el tiempo siempre es relativo.

Camino al hospital soportar las platicas tan absurdas de mis compañeros; a-unque la mayoría de nuestras conversaciones eran así absurdas las que si tenían sentido las recuerdo bastante bien-. La entrada al hospital como lo habitual llenar el registro de asistencia lo cual me quita uno o dos minutos, después de eso la entrada al área de urgencias solo para enterarme que la doctora otra vez no se presento, bueno ahora a trabajar un rato con el intento la supervisión de cualquier otro médico si es que recuerdan que los estudiantes estamos ahí,  siempre imagine urgencias como las pintan en películas o series, recuerdo mi primer día todo tan tranquilo, sobre todo los médicos “Si me ocupan estaré leyendo y traduciendo un articulo, con una almohada bajo el brazo, en tal idioma”. Dependiendo de la clase de pacientes que se presentan con los ánimos que me dan de trabajar, platicar con el paciente, o simplemente distraerme con cualquier otra cosa, aunque por lo regular es lo último, las historias de los pacientes siempre son entretenidas, empiezas preguntando que le paso y terminan algunos llorando otros riendo y otros cuantos apenas te contestan, en fin todos terminan muy lejos del punto inicial; -el cruce de nuestras vidas así fue nunca ni siquiera imagine que podría terminar tan allegado a una persona que conocí por mera casualidad de separación en grupos para fomentar la pedagogía-; ¡Oh! Un cuarto rojo, es el termino que le designan los médicos a la situación en que un paciente de urgencias en verdad va a urgencias, es lo único que me despierta, aunque la mayora de las veces es falsa alarma. Algunas personas se sienten muy cerca de la muerte estando en urgencias y al parecer a la mayoría les da miedo y algunos de ellos lo toman como el mayor de todos sus temores; -miedo era saber que no estaría ahí, pero yo propicie eso, me arrepiento, pero hoy es demasiado tarde, se ha ido y no sé si regresara-. Por fin la salida, para estas horas del día ya tengo hambre, pensar que llegare a casa a comer me tranquiliza por un momento.

El trayecto de regreso a casa es como todo rutinario y largo aunque las distancias no lo sean pero vaya que se pierde el tiempo, pero al menos tengo un tiempo para estar con migo y a veces pensar, el transborde es lo entretenido del regreso ver ese cambio en la ciudad y capturar algunas imágenes con mi mente, como  esas simplezas que uno paga por ver en exposiciones de fotografía y que me gustan mucho, cuando se da el momento; -creo que lo sabia aunque nunca se lo dije; pero me conocía.- Llegar al segundo camión que me llevara a casa, subo como siempre sin fijarme en que ruta y como siempre a la mitad del camino empiezo a pensar que ruta habré tomado, y como rutina antes de salir de la base el típico señor que vende cacahuates o pepitorias a dos por cinco pesos, de vez en cuando se sube alguien a cantar, de todo un poco, empezando tipos que cantan y tocan su marimba al son de un jarocho pasando por los que solo tocan música muy entretenida por cierto, cantautores como el famoso teacher del rock y llegando hasta gente que canta sin música y la mayoría sin afinación, son un distractor mas; -la música, su pasión, como me puede distraer si me hace recordar esas tarden en los cafés, donde hay un piano y su talento salía a flote-.    

Al llegar a casa lo primero que hago es comer muy pocas veces lo hago con hambre pero es parte de la rutina; la comida libera sustancias químicas que satisfacen, -comía cuando no estaba o no podía atenderme y me sentía ligeramente mejor, pero sabia que estaría en cuanto pudiera, ahora ya no está y el comer no satisfará mi necesidad-. Un momento de descanso o al menos eso tomo como excusa para seguir sin hacer nada, veo la televisión con tal indiferencia que incluso a mí se me hace absurdo fingir que la disfruto; -pero fingir es algo que hago muy bien nunca fingí en su presencia pero si lo hago ahora en su ausencia, cuando fingía lo hacía tan bien que nadie se percataba si fingía o en verdad lo sentía, lo pensaba o lo hacía;- en cuanto logro salir de ese trance imaginario regreso para encontrarme con una tarde tan aburrida como todas pretender que la tarea me agota e intentar terminarla por lapsos entre los que se entrecruzan comidas, platicas o canciones que suenan en toda la habitación tan solitaria; -dicen por ahí que todas las cosas se parecen a su dueño, me pregunto cómo será su cuarto: lleno, centrado, organizado tal como parecía su actitud no lo sé y creo que nunca lo sabré-.

Sigo perdiendo el tiempo mientras la luz se va haciendo más tenue con forme el ocaso se avecina, a veces me distraigo con eso saliendo al balcón y ver como otro día se va frente a mi sin progreso; -hubiera preferido que así se fuera poco a poco pero no, lo hizo como  lo hace el interruptor de la pared, de un momento de luz a uno de oscuridad, en cuestión de segundos solamente-. Ahora con la oscuridad por donde sea me empiezo a cansar y decido no fingir más, apago la luz en mi habitación y la penumbra me da tranquilidad para descansar de mi por unas cuantas horas, a no ser por la presencia du un sueño; s-ueños son los únicos lugares donde sigue presente, donde sigue ayudándome y en algunos solo en algunos pocos soy afortunado de regresar el favor-. Así es día a día con la rutina de la soledad y la melancolía.

L.M.

Dime.


Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descanzar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.

Jorge Luis Borjes

jueves, 13 de enero de 2011

Aroma.


Tu aroma es esa fragancia tan enervante que me hace soñar, que me llena de una forma tan satisfactoria que quisiera respirarlo a diario, sustituirlo por el aire de mis pulmones y vivir en esa fantasía; me  hace sentir tan vivo que quisiera que fuese perpetuo pero aun así, ese aroma, tu aroma es tan volátil como lo eres tú y jamás podre retenerlo, solo se esfumara dejando ese grato recuerdo.

Caminando.


Hoy he caminado sin un rumbo, sin camino, ni un destino, solo para darme cuenta que esas huellas dejadas no son más que marcas del pasado que me lleva hacia un futuro tan incierto como mi caminar, que lo que en realidad importa es el presente, la forma en que camino, el hecho de evitar tropezar, el hecho de seguir en mi vereda.

Quiero.



Quiero seguir con los pies en la tierra, pero como hacerlo si cuando te veo me elevo.
Quiero mejorar mis actos, pero como hacerlo si actuó por ti.
Quiero establecerme en un lugar, pero como hacerlo si me fui cuando tu  lo hiciste.
Quiero olvidarte, pero como hacerlo si mis recuerdos son tu.

sábado, 8 de enero de 2011

Tarde (Sin Daños a Terceros)

Justamente ahora irrumpes en mi vida
Con tu cuerpo exacto y ojos de asesina
Tarde como siempre
Nos llega la fortuna
Tú ibas con él
Yo iba con ella
Jugando a ser felices por desesperados
Por no aguardar los sueños
Por miedo a quedar solos
Pero llegamos tarde
Te vi y me viste
Nos reconocimos en seguida
Pero tarde maldita sea la hora
Que encontré lo que soñé
Tarde....
Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte
Tanto invertarte
Tanto buscarte por las calles como un loco
Sin encontrarte
Ahi va uno de tonto
Por desesperado
Confundiendo amor con compañia
Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja
Te hace escoger con la cabeza
Lo que es del corazón
Y no tengo nada contra ellos
La rabia es contra el tiempo
Por ponerte junto a mi
Tarde...
Ganas de huir
De no verte ni la sombra
De pensar que esto fue un sueño o una pesadilla
Que nunca apareciste
Que nunca has existido
Que ganas de besarte
De coincidir contigo
De acercarme un poco y amarrarte en un abrazo
De mirarte a los ojos
Y decirte bienvenida
Pero llegamos tarde
Te vi
Me viste
Nos reconocimos enseguida pero tarde
Quizás en otras vidas
Quizás en otras muertes...
Que ganas de rozarte
Que ganas de tocarte
De acercarme a ti golpearte con un beso
De fugarnos para siempre
Sin daños a terceros

Ricardo Arjona
video 

viernes, 7 de enero de 2011

Extrañando.


Extraño tus ojos que me dicen tanto sin siquiera hablar.
Extraño tus manos que se mueven al compás de tu voz.
Extraño tus palabras tan suaves llevadas por el aire.
Extraño tu rostro que brillaba en la oscuridad de mi vida.
Extraño esa sonrisa que me hacia volar.
Extraño aquellos días en los que no tenía que extrañar.

Ser.


No quiero ser tu reloj si no tu tiempo.
No quiero ser tu nota si no tu música.
No quiero ser tu vela si no tu luz.
No quiero ser tu almohada si no tu sueño.
No quiero ser tu aire si no tu vida.
No quiero vivir eternamente contigo simplemente quiero vivir contigo aun que sean solo un par de minutos.

Perdido.


Ayer me perdí mientras me hablabas, me perdí en tus palabras, en tu mirada, me deje llevar por tu voz y tu aroma a un lugar que solo existe cuando estoy contigo, ese lugar en el que quiero estar día tras día.